En todos los avances científicos nos encontramos con cambios cualitativos, con transformaciones más que cambios graduales. Hay saltos, <>. Por ejemplo:
- La brecha que existe entre la intención y efecto fisiológico consiguiente, en el biofeedback (control mental), lo mismo que ocurre entre la sugestión y la desaparición del dolor, en le efecto placebo.
- El carácter repentino de la intuición: el salto a la solución sin que haya unos claros pasos lógicos de por medio. Las percepciones repentinas y globales efectuadas por el cerebro derecho.
- Los saltos quánticos en física, La energía cuantizada solo en “cuantos” determinados de energía, no un continuo energético como lo describe la física clásica.
- Los <> observados por biólogos moleculares. Las mutaciones o transformaciones del código genético. La súbita aparición de formas de vida en el curso de la evolución.
- La transferencia de información en fenómenos telepáticos (transferencia de contenidos mentales).
Toda intención humana que se traduce en una acción física es fruto, efectivamente de la acción de la mente sobre la materia. El modo de interacción entre la conciencia y el mundo físico sigue siendo un misterio.
En nuestras vidas y en nuestras instituciones culturales, hemos estado urgando en aspectos cualitativos con instrumentos diseñados para detectar lo cuantitativo. Realmente ¿Podemos medir una sombra o la llama de una vela? ¿Qué miden los test de inteligencia?¿Que instrumento mide el deseo de vivir? ¿Qué tamaño tiene la intención?¿Cuanto pesa una pena? ¿Como es de profundo el amor?.
Es imposible cuantificar las relaciones, las conexiones, la transformación. No hay nada en el mundo científico que pueda dar cuenta de la riqueza y complejidad de los cambios cualitativos. En un universo de transformación, la historia resulta instructiva, pero no es necesariamente un buen profeta.
Como personas, seria tonto poner límites a nuestra propia capacidad, a la de las otras personas, en función de nuestros propios conocimientos presentes o pasados, incluida la ciencia clásica.
La naturaleza carece de niveles simples, cuanto mas intentamos acercarnos a ellos, tanto mayor es la complejidad con la que tropezamos. Todo fenómeno es inesperado, y sumamente imposible antes de ser descubierto, y algunos incluso siguen pareciendo irrazonables mucho tiempo después de haber sido descubiertos.
Para quien saben escuchar la misma ciencia no deja de contarnos historias apasionantes de misterio, sin final, acerca de la riqueza inimaginable de este mundo. Así como quien abre un claro en selva con un machete, no hace sino que aumentar el rango de visión de su zona de contacto con lo desconocido, también nosotros no estamos aprendiendo sino a conocer un poco mejor el alcance del territorio que aun nos queda por explorar.
ESCRITO POR ECHE.